Más opciones de trabajo a distancia en la economía colaborativa


18 de marzo de 2017

Por Santiago Melián González y Jacques Bulchand Gidumal

Una de las actividades que recoge la economía colaborativa es la oferta y demanda de trabajo que se puede realizar de manera remota, sin necesidad del encuentro presencial entre el proveedor y el consumidor. Las plataformas más conocidas en este ámbito son Freelancer y Upwork. La cantidad de usuarios en estas dos webs, de acuerdo con las cifras que las mismas publican, son realmente significativas. Freelancer anuncia cerca de veintitrés millones de usuarios (entre proveedores y empleadores) y Upwork más de doce millones de proveedores y de cinco millones de clientes.

Una lectura de la clasificación de los servicios que se ofrecen en las plataformas anteriores, evidencia que mucho del trabajo que se realiza está relacionado directamente con las TIC (por ejemplo, desarrollo de aplicaciones móviles, páginas web, SEO, Excel) o fuertemente basado en las mismas (por ejemplo, diseño de logos, Photoshop). También se ofrecen servicios de traducción, atención al cliente, contabilidad, y consultoría de gestión. Ambas plataformas intentan abarcar cualquier tarea que pueda realizarse de manera remota.

El otro día conocimos Hourlynerd. A diferencia de las anteriores, está centrada en la oferta de expertos de alto nivel en gestión empresarial (por ejemplo, investigación de mercados, creación de empresas, gestión de empresas, o incremento de capital). Hourlynerd declara contar con más de 10.000 expertos. En la sección de “case studies” nos llamó la atención el tipo de proyectos encargados. Por ejemplo, una empresa de transporte que solicitó apoyo para organizar su gestión financiera, otra que quería asesoramiento para evaluar la compra de una compañía de software para el aprendizaje online, u otra que requirió un plan de empresa para convertirse en un objetivo atractivo para futuros inversores, en un proyecto que tuvo un coste de 25.000 dólares.

Es un modelo claro de P2B (particular-a-empresa), en el que los consumidores particulares parece que no son el objetivo, sino que el público objetivo son las empresas. Además, también es llamativo el perfil de los proveedores: todos con formación universitaria (aparecen universidades de renombre como las de Boston, San Diego, o Nueva York) y experiencia profesional importante, tanto en lo referido a los empleadores previos como a los proyectos en los que se ha trabajado.

Visto todo lo anterior, Hourlynerd parece distanciarse de muchas de las características que se atribuyen al trabajo que genera la economía colaborativa: microtareas, trabajo poco valioso y que requiere una baja cualificación. Eso sí, la sorpresa mayor vino cuando analizamos el tráfico web de la plataforma y resultó que España tiene un 3,2% de total del tráfico que se lleva a cabo en la misma. Otro ejemplo más de como la economía colaborativa evoluciona a un ritmo difícil de seguir.

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