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El libro

¿Qué es la economía colaborativa? ¿Es lo mismo que la economía de la compartición (sharing economy) o que la economía del pequeño encargo (gig economy)? ¿Cuál es su relación con el consumo colaborativo? ¿Y con la economía de los pares (p2p)? ¿Cuáles son sus características principales? ¿Quiénes la llevan a cabo y por qué? ¿En qué sectores está presente actualmente? ¿Cómo podemos esperar que evolucione en los próximos años? ¿A qué retos se enfrenta la economía colaborativa? ¿Qué pasa con los aspectos normativos? ¿Y con los derechos de los trabajadores? A estas y a otras muchas cuestiones relacionadas con esta economía basada en internet damos respuesta en este libro, que esperamos sirva de guía para entender un fenómeno que prevemos que crecerá significativamente en los próximos años.

ÍNDICE:

  1. Introducción. Una posible estructura económica para el futuro
  2. Definiendo términos (Economía colaborativa, economía compartida, de los pares, de las plataformas, del pequeño encargo, consumo colaborativo, economía social, del bien común)
  3. Clasificación de la economía colaborativa
  4. La economía colaborativa en los sectores económicos (turismo colaborativo, transporte colaborativo, finanzas colaborativas, moda y lujo, transporte, alimentación, tareas profesionales, ventas entre particulares, etc.)
  5. Cifras de la economía colaborativa (de las plataformas, del número de usuarios, impacto económico)
  6. Consumidores y economía colaborativa (valoraciones y opiniones, control de los proveedores, razones por las que se usa)
  7. El trabajo y la economía colaborativa
  8. Formación para trabajar en la economía colaborativa
  9. Economía colaborativa y cambios sociales y medioambientales (aplanamiento mundial, sostenibilidad, impacto en el entorno, impacto en los negocios tradicionales)
  10. El negocio en la economía colaborativa (fijación de precios, recorrido del dinero, modelos de negocio de las plataformas, empresas que se comercializan en la economía colaborativa)
  11. Regulación de la economía colaborativa
  12. Asociaciones y páginas web de la economía colaborativa
  13. Conclusiones (lo bueno, lo no tan bueno, los retos, escenarios futuros y una conclusión final)
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Los autores

Jacques Bulchand Gidumal

Profesor de emprendimiento y turismo digital de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Sus áreas de interés son el turismo digital, las nuevas tecnologías en las empresas y la economía colaborativa. Su página personal se encuentra disponible en jbulchand.com. Puedes contactar con él en jacques@imecolab.com.

Santiago Melián González

Profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) de materias relacionadas con la dirección de recursos humanos. Sus temas de investigación están relacionados con la interacción entre las TIC y el trabajo, los recursos humanos y la economía colaborativa. También estará encantado de oír tu opinión, punto de vista o sugerencias en santiago@imecolab.com.

Extractos

Capítulo 1.

Introducción. Una posible estructura económica para el futuro

La colaboración directa entre personas buscando un beneficio mutuo siempre ha existido. Probablemente, el caso más conocido y antiguo sea el del trueque. No obstante, ha sido el avance tecnológico lo que ha hecho que a esta colaboración se la etiquete de economía, al haber multiplicado por varios órdenes de magnitud su presencia e influencia.

Históricamente, las innovaciones tecnológicas importantes (por ejemplo, la máquina de vapor, la electricidad) siempre han generado un impacto en la economía, teniendo como consecuencias la creación de nuevas actividades empresariales, hábitos de consumo, ocupaciones profesionales y contenidos de trabajo. En la época presente, nadie duda de que las tecnologías de la información y las comunicaciones (en adelante, TIC) e internet han revolucionado la sociedad, la economía e incluso las personas.

En este contexto, uno de los resultados de la expansión de internet ha sido la emergencia de la economía colaborativa. Si bien en la actualidad estamos empezando a percibir las formas en las que la sociedad que conocemos puede verse transformada por esta economía, autores como Rifkin (2014) pronostican que el cambio que se va a producir es de un calado con pocos precedentes en la historia de la humanidad. Rifkin indica que el auge del internet de las cosas (internet of things, IoT) y del coste marginal cero (la capacidad de producir unidades adicionales de bienes y servicios casi sin coste) dará lugar a un nuevo paradigma económico que él denomina el procomún colaborativo

La economía colaborativa acoge diferentes formas de intercambio de bienes o servicios basadas en plataformas alojadas en internet. Estas formas de intercambio cubren un amplio espectro, desde los casos en que compartimos por el mero placer de hacerlo hasta los casos en los que lo único que buscamos es el beneficio económico.

Por tanto, es difícil definir una forma única de intercambio propia de la economía colaborativa, ya que además de la distinta finalidad de la relación, existen diferentes maneras de intercambiar o compartir estos bienes, servicios o contenidos. Por ejemplo, la plataforma puede intervenir o no en el precio del intercambio, los proveedores de los servicios pueden ser analizados y evaluados en mayor o menor medida antes de formar parte de la plataforma o durante su vinculación con la misma. No obstante, existen puntos comunes a todas estas maneras actuales de consumo. Tanto estos puntos comunes como las diferencias existentes serán tratados en este libro.

A su vez, estas formas de colaboración, trabajo y consumo propiciadas por internet, que ya se iniciaron de forma rudimentaria en el siglo XX, pero que son un desarrollo propio del siglo XXI, trascienden al mero intercambio comercial. Tienen importantes efectos en aspectos como la economía local, el emprendimiento, los negocios tradicionales, el marco legal del trabajo y las competencias requeridas a los trabajadores. Estas cuestiones también serán expuestas en las secciones que siguen a esta introducción.

Las dimensiones que ha alcanzado la economía colaborativa demandan un estudio de la misma, así como organizar el conocimiento en torno a los aspectos que mejor la representan. Solo por poner un ejemplo, en estos momentos el portal Airbnb afirma que ya comercializa más habitaciones y tiene más pernoctaciones y presencia en países, destinos y ciudades distintas que cualquier cadena hotelera en el mundo, a pesar de haber sido fundado en 2008. De forma más concreta, Goudin (2016) estima a nivel teórico que el potencial de esta economía podría ser de casi 600 mil millones de euros en Europa, basando sus cálculos en la infrautilización de recursos (humanos y materiales) que existe actualmente y que esta economía permitiría aprovechar. Abundaremos sobre estas cifras en uno de los capítulos del presente libro.

Como punto de partida, el próximo capítulo tiene como objeto aclarar qué es la economía colaborativa y sus diferencias respecto a otras denominaciones que frecuentemente se utilizan en este ámbito.

Hasta qué punto transformará la economía colaborativa a los individuos, a las empresas y a la sociedad, en general, resulta muy difícil de prever. Si se acaban generalizando algunas de las tendencias que estamos viendo en estos primeros años de desarrollo del fenómeno, podríamos encontrarnos en una nueva sociedad, con repercusiones similares a las causadas por la Revolución Industrial o por la Revolución Digital.

Podríamos llegar a una sociedad en la que la propiedad de los bienes cada vez sea menos relevante, ya que en la gran mayoría de los casos utilizaremos servicios cuando los necesitemos (en vez de comprar un coche, utilizamos uno, con o sin conductor y pagamos la tarifa por su uso). Una sociedad en la que las empresas sean cada vez menos relevantes a medida que son los individuos o pequeños grupos de individuos los que fabrican bienes y producen servicios, actuando la tecnología como conector.

Pero, ¿se acabarán generalizando estas tendencias? ¿O poco a poco la economía colaborativa se acabará diluyendo y pasará a formar parte de las estructuras económicas consolidadas y existentes? Es complejo dibujar un escenario con tantas variables desconocidas aún. Lo que sí parece claro es que hoy el futuro se presenta más apasionante que nunca.

Capítulo 1.

Introducción. Una posible estructura económica para el futuro

La colaboración directa entre personas buscando un beneficio mutuo siempre ha existido. Probablemente, el caso más conocido y antiguo sea el del trueque. No obstante, ha sido el avance tecnológico lo que ha hecho que a esta colaboración se la etiquete de economía, al haber multiplicado por varios órdenes de magnitud su presencia e influencia.

Históricamente, las innovaciones tecnológicas importantes (por ejemplo, la máquina de vapor, la electricidad) siempre han generado un impacto en la economía, teniendo como consecuencias la creación de nuevas actividades empresariales, hábitos de consumo, ocupaciones profesionales y contenidos de trabajo. En la época presente, nadie duda de que las tecnologías de la información y las comunicaciones (en adelante, TIC) e internet han revolucionado la sociedad, la economía e incluso las personas.

En este contexto, uno de los resultados de la expansión de internet ha sido la emergencia de la economía colaborativa. Si bien en la actualidad estamos empezando a percibir las formas en las que la sociedad que conocemos puede verse transformada por esta economía, autores como Rifkin (2014) pronostican que el cambio que se va a producir es de un calado con pocos precedentes en la historia de la humanidad. Rifkin indica que el auge del internet de las cosas (internet of things, IoT) y del coste marginal cero (la capacidad de producir unidades adicionales de bienes y servicios casi sin coste) dará lugar a un nuevo paradigma económico que él denomina el procomún colaborativo

La economía colaborativa acoge diferentes formas de intercambio de bienes o servicios basadas en plataformas alojadas en internet. Estas formas de intercambio cubren un amplio espectro, desde los casos en que compartimos por el mero placer de hacerlo hasta los casos en los que lo único que buscamos es el beneficio económico.

Por tanto, es difícil definir una forma única de intercambio propia de la economía colaborativa, ya que además de la distinta finalidad de la relación, existen diferentes maneras de intercambiar o compartir estos bienes, servicios o contenidos. Por ejemplo, la plataforma puede intervenir o no en el precio del intercambio, los proveedores de los servicios pueden ser analizados y evaluados en mayor o menor medida antes de formar parte de la plataforma o durante su vinculación con la misma. No obstante, existen puntos comunes a todas estas maneras actuales de consumo. Tanto estos puntos comunes como las diferencias existentes serán tratados en este libro.

A su vez, estas formas de colaboración, trabajo y consumo propiciadas por internet, que ya se iniciaron de forma rudimentaria en el siglo XX, pero que son un desarrollo propio del siglo XXI, trascienden al mero intercambio comercial. Tienen importantes efectos en aspectos como la economía local, el emprendimiento, los negocios tradicionales, el marco legal del trabajo y las competencias requeridas a los trabajadores. Estas cuestiones también serán expuestas en las secciones que siguen a esta introducción.

Las dimensiones que ha alcanzado la economía colaborativa demandan un estudio de la misma, así como organizar el conocimiento en torno a los aspectos que mejor la representan. Solo por poner un ejemplo, en estos momentos el portal Airbnb afirma que ya comercializa más habitaciones y tiene más pernoctaciones y presencia en países, destinos y ciudades distintas que cualquier cadena hotelera en el mundo, a pesar de haber sido fundado en 2008. De forma más concreta, Goudin (2016) estima a nivel teórico que el potencial de esta economía podría ser de casi 600 mil millones de euros en Europa, basando sus cálculos en la infrautilización de recursos (humanos y materiales) que existe actualmente y que esta economía permitiría aprovechar. Abundaremos sobre estas cifras en uno de los capítulos del presente libro.

Como punto de partida, el próximo capítulo tiene como objeto aclarar qué es la economía colaborativa y sus diferencias respecto a otras denominaciones que frecuentemente se utilizan en este ámbito.

Hasta qué punto transformará la economía colaborativa a los individuos, a las empresas y a la sociedad, en general, resulta muy difícil de prever. Si se acaban generalizando algunas de las tendencias que estamos viendo en estos primeros años de desarrollo del fenómeno, podríamos encontrarnos en una nueva sociedad, con repercusiones similares a las causadas por la Revolución Industrial o por la Revolución Digital.

Podríamos llegar a una sociedad en la que la propiedad de los bienes cada vez sea menos relevante, ya que en la gran mayoría de los casos utilizaremos servicios cuando los necesitemos (en vez de comprar un coche, utilizamos uno, con o sin conductor y pagamos la tarifa por su uso). Una sociedad en la que las empresas sean cada vez menos relevantes a medida que son los individuos o pequeños grupos de individuos los que fabrican bienes y producen servicios, actuando la tecnología como conector.

Pero, ¿se acabarán generalizando estas tendencias? ¿O poco a poco la economía colaborativa se acabará diluyendo y pasará a formar parte de las estructuras económicas consolidadas y existentes? Es complejo dibujar un escenario con tantas variables desconocidas aún. Lo que sí parece claro es que hoy el futuro se presenta más apasionante que nunca.

Capítulo 2.

Definiendo términos

Para empezar, creemos necesario aclarar qué es la economía colaborativa y hacer referencia a un amplio abanico de términos que también se suelen utilizar para denominar a una variopinta gama de fenómenos. En ocasiones, estos términos se usan como si fueran sinónimos, lo cual creemos que es un error.

Recientemente Cheng (2016) llevó a cabo una revisión de las publicaciones realizadas sobre economía colaborativa. Uno de sus hallazgos es la existencia de definiciones diferentes pero que, a la vez, tienen ciertos elementos comunes. El autor comenta que, aunque su origen está asociado a iniciativas no lucrativas (por ejemplo, la plataforma Couchsurfing en la que el alojamiento no conlleva un pago por parte del visitante), la economía colaborativa ha evolucionado hasta ser un gran modelo de negocio que comparte mercado con otras actividades empresariales, como ocurre, por ejemplo, con Airbnb y los hoteles.

En la misma línea, Eckhardt y Bardhi (2015) exponen que compartir es una forma de intercambio social entre individuos que se conocen y que no implica un beneficio económico. Por tanto, los intercambios realizados en plataformas como Uber y Airbnb, no son un proceso de compartición, sino un intercambio económico con valor utilitario más que social. Los autores prefieren llamar a este último tipo de intercambio economía de acceso. Por tal se refieren al hecho de que la misma permite, en vez de la propiedad, acceder temporalmente a un bien por motivos de conveniencia y de coste.

En cualquier caso, ya en la introducción expusimos que la economía colaborativa engloba diferentes formas de intercambio y relación entre personas, unas más parecidas entre sí y otras más diferentes. Estas modalidades de intercambio pueden asimilarse más a un proceso de compartición o, alternativamente, a un intercambio económico. Partiendo de que siempre hay una plataforma tecnológica intermediadora, Bostman y Rogers (2010) y Stokes et al. (2014) proponen las siguientes posibilidades:

  • Consumo colaborativo. Intercambio de bienes y servicios entre personas. El intercambio puede consistir en la venta, trueque, alquiler, o préstamo y puede ser gratuito, de pago monetario o basado en un acuerdo entre las partes. Aquí se incluyen la mayor parte de los portales más conocidos.
  • Producción colaborativa. Personas o grupos que comparten conocimiento y herramientas para conseguir de forma rápida prototipos y una producción descentralizada.

  • Aprendizaje colaborativo. Personas que comparten y difunden conocimiento basándose en la web y en las tecnologías digitales.
  • Finanzas colaborativas. Iniciativas de crowdfunding o financiación colectiva (basadas en el endeudamiento o en la propiedad), prestamos entre particulares, o sistemas alternativos de moneda.
  • Gobierno colaborativo. Sistemas y herramientas para gestionar de manera descentralizada y participativa una comunidad.

En cada una de las anteriores cinco manifestaciones de la economía colaborativa, puede haber iniciativas que realmente consisten en un proceso de compartición de recursos y otras que lo que pretenden es un intercambio económico.

En la figura 2.1 hemos representado distintos modelos de portales de la economía colaborativa en un continuo que va desde el mero hecho de compartir, denominada economía colaborativa de propósito social por la Comisión Europea (2016c), hasta el puro intercambio económico con ánimo de lucro. En medio de estos extremos hemos situado a las interacciones que buscan compartir los costes de una actividad y los intercambios basados en el trueque. Somos conscientes de que no siempre es fácil situar a una plataforma en este continuo y que muchas de ellas realmente pertenecen a varias de las categorías que se muestran en la figura.
figura-2-1

Partiendo de lo descrito hasta ahora, en este libro definiremos la economía colaborativa de la siguiente manera:

La economía colaborativa es la venta, intercambio o cesión de productos o servicios, principalmente por parte de individuos, mediante plataformas tecnológicas en línea que permiten la conexión y gestión de la relación entre los proveedores y los consumidores.

(FIN DEL EXTRACTO DEL CAPÍTULO 2)

Características

Capítulos

13 capítulos, con definiciones de términos, análisis por sectores, cifras, aspectos normativos, etc.

Definiciones

Economía colaborativa, consumo colaborativo, economía de la compartición, gig economy, economía bajo demanda, economía social, economía del bien común, etc.

Ejemplos

Más de 100 ejemplos de empresas y casos de la economía colaborativa

Trabajadores en la EC

¿Son trabajadores autónomos o empleados por cuenta ajena? ¿Cuáles son las ventajas y desventajas?

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